NUEVA YORK, Estados Unidos.- A un día de las elecciones, el demócrata Joe Biden tiene una importante ventaja a nivel nacional sobre el presidente Donald Trump, pero el republicano mantiene vivas las esperanzas, al seguir en carrera en los estados “pendulares” que podrían decidir quién llega a la Casa Blanca.

Hay que recordar que los estadounidenses no eligen presidente por cantidad de votos, sino electores por estado. Y que quien gane en un estado, aunque sea por pocos votos, se lleva todos los electores. Los únicos estados que tienen un sistema proporcional para sus electores son Maine y Nebraska.

La ventaja de Biden a nivel nacional se ha mantenido estable en los últimos meses, en medio de preocupaciones de los votantes por la pandemia de coronavirus.

En la última encuesta de Reuters/Ipsos, realizada del 27 al 29 de octubre, marcha por delante con 51%, pero que la carrera sigue ajustada en Florida, Carolina del Norte y Arizona.

Trump está todavía cerca en suficientes estados indecisos como para lograr los 270 votos en el Colegio Electoral necesarios para ganar un segundo mandato.

Está a la zaga por cinco puntos en Pensilvania y nueve puntos en Michigan y Wisconsin, otros tres estados “bisagra” que ayudaron a darle una victoria en el Colegio Electoral en 2016, sobre la demócrata Hillary Clinton. Pero, incluso sin Michigan y Wisconsin, Trump puede volver a triunfar si mantiene los demás estados que ganó en 2016.

DESAFIANDO EL FRÍO. El presidente, en Iowa, insistió con su lema “Hagamos grande a América (Estados Unidos) de nuevo”. REUTERS

El déficit de Trump en los sondeos ha sido impulsado en parte por una erosión en el apoyo de dos grandes partes de su coalición ganadora de 2016: la población blanca, sin título universitario y los de mayor edad; así como por la desaprobación que genera su manejo de la pandemia, que se ha convertido en el asunto dominante en la carrera.

Biden y Trump han adoptado enfoques completamente diferentes frente a la gestión de la covid-19, que ha acabado con la vida de más de 227.000 personas en Estados Unidos y ha costado millones de empleos.

Trump viene minimizando repetidamente la amenaza y prometió que acabará pronto, “casi como un milagro”, mientras que Biden dijo que priorizará que se hagan esfuerzos más serios para contenerla. Más de tres cuartas partes de los adultos estadounidenses dicen estar preocupados por la crisis de salud, y casi el 60% desaprueba la respuesta de Trump a la pandemia.

Biden obtiene calificaciones más altas que Trump en su capacidad para manejar la pandemia, y alrededor del 30% de los estadounidenses dice que su voto se basará principalmente en su percepción de quién sería mejor para manejar la crisis.

Si bien Trump todavía tiene una ligera ventaja sobre Biden respecto a quién manejaría mejor la economía, eso se ha convertido en una preocupación menor para muchos. Sólo el 21% de los votantes probables dijo que buscaba sobre todo un presidente que sea fuerte en la economía y la creación de empleo.

Trump no ha podido eludir la culpa por la desaceleración económica y la pérdida de empleos causada por la pandemia. Casi la mitad de los votantes probables en tres de los estados más disputados -Florida, Pensilvania y Carolina del Norte- culpan de los continuos cierres de escuelas y empresas al “liderazgo deficiente y las decisiones políticas del presidente Trump”.

La respuesta de Trump a la pandemia le ha restado apoyo en la franja de votantes de más edad, que corren el mayor riesgo de contraer el virus. Las encuestas muestran una ventaja de Biden de 4 puntos entre los que tienen al menos 55 años, un grupo dentro del cual Trump ganó por 14 puntos en 2016.

La ventaja del republicano en el grupo de los blancos no universitarios, otro gran factor de su victoria en 2016, también se ha reducido. Los últimos sondeos dicen que Trump lidera en este sector en 18 puntos porcentuales, frente a los 30 puntos de 2016.

Salud, educación, inmigración y ambiente son los temas que diferencian a Trump y Biden.

La polarización extrema que domina esta elección no se sostiene sólo en dos estilos casi contrapuestos -aunque es un elemento central-, sino en diferencias políticas sobre algunos de los temas más sensibles en Estados Unidos, como salud, educación, inmigración y ambiente. Mientras Trump apuesta a la “mano dura” en materia de migración y diplomacia y a la libertad de mercado en economía, salud y educación; Biden se inclina por políticas “de bienestar social”. (Reuters)

Los temas que los diferencian

1- ECONOMÍA: Ambos piden una ley de infraestructura que permitiría crear miles de empleos, pero Trump no apoya un aumento del salario mínimo y Biden, sí.

2- SALUD: Trump defiende su gestión de la pandemia y apuesta a una vacuna. Biden promete medidas para frenar el virus y ampliar la base de cobertura de salud

3- POLÍTICA EXTERIOR: Trump defiende su confrontación con China, y de sanciones contra Irán y Venezuela. Biden promete multilateralismo y diplomacia.

4- INMIGRACIÓN: Trump dijo que no retrocederá con las deportaciones y detenciones. Biden quiere crear una vía legal para los inmigrantes que viven en el país.

5- AMBIENTE: Trump no admite el cambio climático o su efecto, y defiende las energías fósiles. Biden presentó un plan para la transición hacia una economía limpia.

Nuevas generaciones: los jóvenes demócratas reclaman un vuelco de su partido hacia un modelo progresista

Los movimientos izquierdistas han crecido en Estados Unidos, durante los cuatro años de gobierno de Donald Trump; modelo de progresismo que tomó impulso con el movimiento Occupy Wall Street y se cimentó con la postulación de Bernie Sanders a la candidatura demócrata y la llegada al Congreso de legisladores, como Alexandra Ocasio Cortez, que se declaran socialistas. Reclamos como la reducción de financiación de la Policía, más impuestos a los ricos y cuidados del medio ambiente y la economía sostenible se extienden entre jóvenes y minorías vulneradas. Joe Biden se distanció del movmiento. (DPA)

Recta final: un desafío a los sondeos y a la historia

El presidente estadounidense Donald Trump, que no quiere convertirse en el primer presidente que pierde la reelección desde George H.W. Bush en 1992, tenía un agitado programa para ayer. Además de Michigan, estaban previstas visitas a Iowa, Carolina del Norte, Georgia y Florida. Biden se dirigía a Pennsylvania. Debajo de la nieve que caía en Washington, Trump tenía puesta su gorra roja con las palabras “Make America Great Again” (”Haz a Estados Unidos grande otra vez”) mientras hablaba a una bulliciosa multitud. Los sondeos muestran a Trump cerca de su rival Joe Biden en suficientes estados que podrían darle los 270 votos para ganar el Colegio Electoral. (Reuters)

Pararon un colectivo: la campaña de Biden suspende actos en Texas luego de amenazas de partidarios de Trump

La campaña del candidato demócrata a la Casa Blanca, Joe Biden, ha anunciado la suspensión de varios eventos de cierre de campaña en el estado de Texas después de que una multitud de simpatizantes del presidente, Donald Trump, rodearan uno de sus colectivos, mientras circulaba por una autopista. El vehículo iba de San Antonio a Austin. En un momento, decenas de vehículos 4x4, con banderas de Trump, rodearon al bus con la intencion de obligarle a detenerse. Una escolta de la Policía les permitió llegar a destino. Poco después, Trump puso en Twitter imágenes del suceso y el mensaje “AMO A TEXAS”. (DPA)

Amonestación, muro y votos

UN RETO PRESIDENCIAL.- La Casa Blanca amonestó al médico Anthony Fauci, cabeza de la lucha contra la pandemia en Estados Unidos e integrante de la fuerza de intervención contra el coronavirus de la Administración Trump, por elogiar la postura del candidato demócrata, Joe Biden. Después de avisar de que Estados Unidos se encaminaba a una ola de “dolor” este invierno si no endurecía sus medidas contra la enfermedad, Fauci, en una nota del “Washington Post”, aplaudió que Biden esté abordando el problema “desde una perspectiva de salud pública, mientras que el presidente se está centrando en reabrir el país, desde la economía”. El portavoz de la Casa Blanca, Judd Deere, dijo que las declaraciones son “inaceptables” y que tienen una incilinación política.

PENCE, LA CARA SOBRIA DEL GOBIERNO.- El vicepresidente Mike Pence logró convertirse en estos últimos cuatro años en una de las personas que más influyeron en la agenda conservadora de Trump. Como gobernador de Indiana promovió la Ley de Restauración de la Libertad de Religión, rodeado de líderes religiosos y activistas anti LGBT, para no discriminar a una persona homosexual o negarle atención por su identidad de género. Pence forjó su carrera, desde los años 80, en el ala religiosa más radical del movimiento conservador, y se define como “cristiano, conservador y republicano, en ese orden”. En 2017, la revista The New Yorker le sumó: “un ideólogo doctrinario” de la derecha de Estados Unidos, vinculado a las iglesias evangélicas radicales.

FUEGO EN LA FRONTERA.- Manifestantes en México quemaron una efigie del presidente  Donald Trump en la frontera con Estados Unidos, condenando las políticas migratorias del mandatario e instando a los votantes a rechazarlo en las urnas. Decenas de activistas marcharon hacia la cerca en la playa que separa a México de Estados Unidos en la ciudad fronteriza de Tijuana gritando: “Trump, no pagaremos tu muro”, y luego prendieron fuego a una efigie vestida con traje y corbata del mandatario montada en un palo.

MÁS DE 93 MILLONES DE PERSONAS YA VOTARON.- El alto número de votos anticipados, equivalente a un 67% de la participación total en 2016, refleja un fuerte interés por los comicios. Es una cifra récord, según datos recolectados por el U.S. Elections Project de la Universidad de Florida. Entre el total de los anticipados (93.131.017), 59 millones fueron por correo y 34 millones en persona. El proyecto de la universidad detalla un 45,6% de votos registrados como demócratas, 30,3%, como republicanos, 0,7% de otros partidos y 23,4% sin afiliación política. (Reuters-Télam)